memoria Mercado Soho

Un mercado de comidas es un ambiente dinámico. Texturas, colores y sabores se combinan para generar un clima cambiante a lo largo del proyecto. El objetivo de esta obra fue generar un espacio lo más continuo posible manteniendo esta diversidad. El ladrillo visto existente, combinado con la madera y el hierro son los materiales que unifican una estética fabril, pero a la vez contemporánea, en este mercado que genera nueve puestos de comidas y dos barras.

 

Trabajamos en un terreno profundo entre medianeras, tratando de que el encadenamiento de espacios y el recorrido fueran dinámicos, generando diversidad de climas y puntos de interés. Se diseñaron carpinterías que pudieran abrirse completamente y se plantearon dos escaleras en los extremos para que el proyecto funcione como un loop y así potenciar las continuidades.

 

Del mismo modo que el recorrido, el espacio y las visuales también trabajan el tema de la continuidad. En el acceso, una terraza en semicubierto da escala urbana al proyecto. A medida que ingresamos, se irá conformando una sucesión de pequeños movimientos que particularizan el espacio: salientes y retranqueos en los stands de la zona central, la diagonal en la rampa y el desnivel que llevan al sector del fondo y al patio, la misma barra de cerveza con su forma oblicua. Al mismo tiempo, este recorrido desde el ingreso genera en sección una situación ascendente que llega hasta la parrilla y la escalera exterior.

 

Como dijimos, dos escaleras mantienen un vínculo fluido con la planta alta. La interior, cerca del acceso, tangente a una doble altura, es sostenida por tensores en su tramo medio, liberando un espacio íntimo debajo. La exterior, con un descanso extenso, se presenta a modo de pequeño escenario o lugar para eventos musicales.

 

En planta alta, los tres stands de comidas mantienen su relación formal con los de abajo, pero con mayores dimensiones. Hacia el frente de la planta, el recorrido cambia de ritmo para llegar a un ambiente más intimista, con una barra curva y una propuesta de tragos. En esta zona, las mesas se arriman al borde de la fachada y las carpinterías guillotina se abren completamente. No solo es una vista hacia el barrio, sino que este sector se transforma en vidriera de lo que sucede en el mercado. Finalmente, en el otro extremo, otra terraza exterior nos vincula una vez más tanto con el patio como con el nivel inferior.